La razón no existe. Son puras excusas para justificar lo que sentimos. Independientemente de que lo que digamos sea cierto o no. Muchas veces estamos angustiados porque no encontramos la justificación de algo… y de repente, ¡ahí aparece! Logramos engranar dos o tres pensamientos y ya tenemos una explicación. Ya estamos aliviados, ya podemos dormir tranquilos.
Pero generalmente las explicaciones que encontramos no nos culpan a nosotros, de hecho la mente se autojustifica todo el tiempo, aún cuando admite que no tiene razón “ya se qué estuve mal, pero entendeme, lo que pasa es que… “.
Es mas, este mismo texto, sacado de contexto y quitados todos los sentimientos que en
este momento ameritan su escritura (porque hay sentimientos atrás de estas palabras que parecen intelectuales, tengo recuerdos… y lo que hago ahora no es mas que justificarme a mi mismo… anque la teoría pueda ser cierta), tampoco es válido. Entonces, ¿para qué nos justificamos? Porque queremos causar un efecto en los demás, por supuesto. Queremos que vean que no tenemos la culpa de algo, que la situación nos llevó a cometer algo, lavarnos las manos, etc.
Cuídense de los que usan la razón con mucha frecuencia, pues esta es su juego; no se
enrieden en sus palabras , fíjense qué quieren decir realmenete, y qué efecto quieren causar. En sus ojos estará la traición, no en sus palabras. El instinto, muchas veces, funciona mejor que la mente. Dejan que se descubra sólo y no omitan comentario hasta ver cuál es su objetivo; no traten de contrarrestarla con contraejemplos o falacias verbales, eso sólo originará una discusión.
Hay que ver qué es lo que la persona, aunque sea inconscientemente, quiere lograr.
Usen su instinto.